Si el nombre de este pueblo es causa de interrogantes, es porque tiene una poderosa razón histórica. Cuando los españoles llegaron al lugar (1583), ocupado por la nación de los sinaloas, lo bautizaron como Villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa, nombre que se extendió a la entidad donde se asienta. Éste es el origen del patrimonio cultural de una pequeña ciudad serrana que convive con el pasado arquitectónico de sus edificios, con sus tradiciones que se aferran a perdurar, y con un marco natural que sólo espera tu visita para enamorar.

 

Aquí se construyó, en 1635, la primera misión y colegio jesuitas de Norteamérica. En 1770, su templo de ladrillo rojo cocido, conformado por tres naves y un campanario, fue destruido por una gran inundación provocada por el cercano río Sinaloa, quedando sólo la torre de su campanario con la insignia IHS y el monograma de la Virgen María. Sin lugar a dudas, ésta fue la madre de todas las misiones. El derrumbe ocasionó que en 1796 se construyera —ya en terreno elevado— el actual Templo de San Felipe y Santiago con las mismas características en tamaño y forma que el anterior, sólo que ahora con cantera gris en su nave central y capillas laterales. Aledaño a la plaza principal, el monumental edificio, todavía en uso, conserva numerosas muestras de arte sacro.

A un lado del templo, entre calles empinadas, se localiza el Palacio Municipal. Construido en 1862, inicialmente albergó a la Escuela Benito Juárez. Un par de calles distante, la Casa de la Cultura, edificio donde viviera el médico y filántropo Luis G. de la Torre, es acopio de historia y recuerdos con su museo, que incluye instrumentos musicales e indumentaria étnicos, implementos antiguos y algunas piezas arqueológicas. El recinto también ofrece una biblioteca. (L-V de 8 a 19 hrs.; S de 8 a 16 hrs. Tel. 687 875 0360).

 

El esparcimiento al aire libre incluye caminatas por el Malecón entre frondosa vegetación, los paseos en catamarán por el río; la visita al Cerro de Monge, con su ermita y mirador panorámico; y la pesca deportiva en las presas Gustavo Díaz Ordaz y Guillermo Blake. En el municipio hay más de 12 mil miembros de la etnia mayo-yoreme, distribuidos en antiguas comunidades como La Playita de Casillas, Bacubirito Mezquite Alto, Ocoroni y Buchinari, entre otras, que mantienen intactas las costumbres ancestrales en sus fiestas, rituales, gastronomía y artesanía. La Dirección de Turismo (Tel. 687 875 0339 Ext. 116) ofrece todo el apoyo para que puedas conocerlos o, incluso, para darte la bienvenida —si vienes en grupo— con algún espectáculo cultural.

 

 

HUÉSPEDES ILUSTRES

Como un monumento histórico, en el Panteón Municipal encontrarás las tumbas de grandes personajes sinaloenses, entre ellas el cenotafio del precursor y Protomártir de la Revolución, Gabriel Leyva Solano.

 

 

Atractivos Turísticos:

1- Templo de San Felipe y Santiago.  Templo de Ladrillo  con    cantera gris en su nave central y capillas laterales. Aledaño a la plaza principal, el monumental edificio, todavía en uso, conserva numerosas muestras de arte sacro.

2- Palacio Municipal. Construido en 1862, inicialmente albergó a la Escuela Benito Juárez.

3- Casa de la Cultura. Edificio donde viviera el médico y filantrópico Luis G. de la Torre, es acopio de historia y recuerdos con su museo, que incluye instrumentos musicales e indumentaria étnicos, implementos antiguos y algunas piezas arqueológicas. El recinto también ofrece una biblioteca.

4- Cerro del Monge, con su ermita y  mirador panorámico.